ARQUITECTURA CRITICA

Proyectos, Obras y Documentos de Arquitectura Contemporánea

No vuelan moscas, solo un café negro sobre la mesa. En la diagonal izquierda el gordo come un par de bistecs mojados en salsa de barbacoa mientras la soda en botella de glas acompaña a la vacía.

El nuevo enfriador de aire emite un viejo zumbido en sordo para los habituales que lo escuchan como fondo todo los días, sabedores del precio de oído pagado por fumar en el espacio pequeño abierto a la calle, mientras paseantes de la plaza caminan pensando en el centro de cinco kilómetros cuadrados de la ciudad y lo que les lleva al punto neurálgico de los que no sueñan nunca.

El arquitecto habla con carrera por teléfono, planea y el vacío que dan los sueños en el espacio se refleja en la mirada, espejo de una mente con ilusión. El gordo lo ve en un reojo de sonrisa con grasa, intenta levantarse y se rompe un botón de la nueva camisa importada desde algún lugar mejor, como le dijeron en la tienda exclusiva para caballeros a su altura y presagio, señor kitcho. Ahí ha de ir a reclamar hasta las gracias graciosas que da siempre, piensa mientras disimula y descansa el hambre.

Se escucha algo en la llamada acerca de publicidad y lo productivo de esta. Sencillo es hablar en tiempos y formas, distinto es la realidad de un proyecto. La imaginación de un creativo vuela siempre todo va siendo como una maqueta en la que se usa goma para ir uniendo cada parte y hacer de un solido con tangencias un armonioso conjunto. Espacios que son así, vacíos en el aire que ven a un interior que es la formula mejorable de algo que funciona y expresa.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica


Esta guía hace bastante tiempo da vueltas por la red pero no pierde vigencia. Seguramente muchos se sorprenderán y reirán de la misma y el parecido a las memorias descriptivas en tiempos de facultad cuando había poco por decir pero mucho espacio en blanco por llenar.

Situaciones complejas, dificultades que encierra la vida, sin distinción de clase o nacionalidad. Infancia que pareciera terrible de no ser por el escondite cálido encontrado en la naturaleza. Que poco a poco desvelo sus secretos ante la aun inocencia del niño, casi adolescente.

En el lugar del alma donde se esconde el talento, aun sin definición. El observador curioso e inquieto aunque desconocedor de su futuro, lo empezaba a trazar. Ingenio para capturar la vida en su memoria. Una mariposa le decía más que a un consumado biólogo y el mar siempre en movimiento, le susurraba que lo siguiera con la vista.

Más allá de toda melancolía o tristeza por su frágil estado, fue un reposo del alma para desarrollarse y estimular la inteligencia. En el silencio del campo se aprende también que hay otra forma de hablar, de expresarse y decir algo construyendo ideas.

Después vendría el aprendizaje académico, y las dotes naturales en el saldrían a flote poco a poco, como esperando el momento de su vida, en el que, adelantándose a todos, formaría lo que se conoce como una vanguardia. Y por eso mismo asumiría las críticas de una sociedad acostumbrada a lo tradicional.

De pronto irrumpiría como un trueno en la tranquilidad de la serena ciudad de Cataluña. Sus obras insultaban y ofendían a los paseantes de las avenidas más famosas, por su atrevimiento de mostrarles algo que trascendía lo establecido.

Siempre atrás de él, su mecenas. Aquel que confió en su visión, demostrando así la propia. De a poco, obra tras obra, expresiones distintas de la naturaleza se encerraban en su concepción. Juego de magia, después de todo, ¿cómo capturar las ideas tomadas de lo vivo?, volviéndose en algo inerte como la piedra.

Colorido increíble, cada detalle llevado a la perfección. Es de hombres errar, es de genios el crear como él lo hizo, pero es de semidioses encontrar así la exactitud. La combinación armoniosa de cada vidriera, de cada columna, de cada escultura. Todo llevado a cabo por él.

A la costumbre siguió la aceptación y después el acamo popular, que él no busco para sí, lo persiguió en cambio para su obra. Sabiéndose aportador de algo más que importante en la historia de la Arquitectura. Después de la admiración de unos cuantos, de los que ahora sus descendientes pueden decir con orgullo que poseen una parte de historia, vendría el encargo de lo magnifico.

Al llegar su proyecto más importante, cuido cada detalle, incluso, a la forma de llevarlo a cabo. Pues la aportación debía venir del pueblo, de aquellos a quien simbolizaba en fe y dueños naturales de la ciudad que su obra iba a representar significativamente. Como la torre en Paris o el palacio en Londres.

Trabajo de Lustros, labor que desde que aprendió a jugar con la imaginación. Tal vez él supo desde un principio que la labor no sería terminada por el pero que mejor reconocimiento que ser guía de algo grandioso después de ir adelante siempre de cualquier cosa hasta entonces soñada. Así se fue admirando su obra, que mejor manera de fundirse para siempre con ella. Solo Antonio, solo Gaudi.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
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ehuerta17@hotmail.com
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Obra de arte color para ciegos

Desde el balcón frente a la plaza en una noche de semana santa, esta se aprecia en su totalidad. Planeada por los Arquitectos Cossío, Algara y Garfias e ignaurada en 1973. Se desplantan actualmente en ella, la iglesia, un teatro de la dictadura de la estabilidad. Y el museo tan ecléctico como las funciones que ha cumplido: ahora comunica expresiones de arte, antes era el telégrafo. En la explanada frente a la iglesia hay algunas personas sentadas en las múltiples bancas cercanas a la fuente de bronce pueblo, parejas de la mano.

Los feligreses, a pesar del frio que se siente con un poco de viento, se dirigen en grupos a la iglesia barroca, (que proviene de baroco, racionalmente pedante y extraño), pequeños grupos, bajo la luz tenue de las farolas.

A pesar del primer rechazo hacia este estilo del siglo diecisiete, por su ostentación y extravagancia, es la representación de una época, de la monarquía europea y la totalidad que esta representaba, sus lujos y excesos. Es el reflejo de una sociedad. Además no es solo demasiada ornamentación, la definen la línea curva y la elipse. También es el primer estilo en traspasar el viejo continente y llegar a las colonias que las potencias Europeas tenían en América.

Centro del país, viejo pueblo de minería, cerca de toda posición estratégica. Mejor utilizada en épocas de menos adelantos. Ahora tan solo provincia. A pesar del crecimiento urbano, rezagos evidentes y sociedad que no siente el paso del tiempo. Limbo entre lo histórico, lo valioso arquitectónicamente y el intento de atracción turística.
Puesta la primera piedra de la Iglesia del Carmen en 1749, después de múltiples problemas, principalmente por la oposición de los padres franciscanos y el peso que tenía Fray José de Arlegui, figura emblemática de esta orden en el estado, que influía en el ánimo de las autoridades. Por la importancia que tenia el padre franciscano en la comunidad y la renuencia de dicha orden a las instalación de los Carmelitas. Algún acuerdo hubo de haber pues fue el propio Arlegui quien predico en la misa de con la que se bendijo la parroquia. Orden judía sin casa propia hasta ese momento.
Este Sábado por la mañana cruzando la vieja puerta Poli lobulada, Los asistentes ocupan su lugar en la parte central de la nave de cruz latina disponiéndose a escuchar la misa de diez, a sus costados siete altares (mesas para la celebración de la misa). Anteriormente la iglesia de la orden se extendía hasta dos manzanas al sur. Ahora se encuentra tan cerca del ir y venir de autobuses, que parece se aleja de lo mundano dándoles la espalda.
La plaza del Carmen en la que se desplantan El teatro de la Paz y el museo de la mascara, otras dos edificaciones de importancia. Se encuentra ubicada en el centro Histórico de la Ciudad, por lo que no escapa al ya normal comercio ambulante que parece volverse también tradición. Entre payasos y olor a comida Contrastan las diversiones pasajeras para la gente reunida en la explanada, con la solemnidad del interior de la iglesia. Los devotos aprovechan el día de cumplir con la religión para pasear con la familia. Tan simple como hacer feliz al hijo con un dulce y reafirmar la fe, en ambos esta el secreto de la fuerza que se encuentra para encarar una semana difícil. Problemas muchos, el olvido de ellos se vuelve sencillo por unas horas.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
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Movimiento en dinámica que fluye con el ambiente, siendo espacio y ritmo, conduce paso a paso a la expresión sublimándose.  Hitos en el tiempo, encuentran forma de desarrollo cuando conducen al espectador, que llega a lo desconocido en un recóndito lugar de la imaginación. Tornándose real en lo subjetivo de los sentimientos evocados.

En la inteligencia, evoca al razonamiento. Lenguaje universal que adquiere signos y señales particulares de cada nación. En cada diseñador y ejecutor su tono de voz particular, distintiva especial de su generación. Magia del pensamiento que se adelanta al hilo del tiempo o trasciende épocas.
Realizaciones que toman su propia colocación en el mapa volviéndose referentes al robar el nombre de donde se encuentran. Color desconocido en la acuarela de la ciudad. Traspasando barreras de profesiones o filiaciones, lugar preferido de viajantes en busca de lo grandioso.

Orgullo de miles, que son conocidos por  realizaciones de piedra de pocos. Desafiando lugares comunes como sus centros de recreación. A la par de edificaciones de la naturaleza, pues lo construido se funde con la tierra, lo artificial va de la mano con lo salvaje.

Siempre  contiene belleza y ocupa su propio espacio, conviviendo armoniosamente con cualquier persona que inadvertidamente lo saben suyo, propiedad en simbiosis, uso que enaltece la propia obra.
 
Se distingue con autoridad y  esto es suficiente, después de todo no existe lo estético si no hay formas de contraste. Nunca faltara un lugar, donde la necesidad lo condiciona y se somete,  para habitar,  o cubrir cierta carencia urbana.

Siempre existe la oportunidad de asumir el crear. A veces una ciudad entera esperando al organizador. De diversas formas, siempre habrá  la posibilidad de un logro constructivo y artístico, significativamente personal.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
EmanuelPE@outlook.com
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Cada día encuentro más semejanzas entre la cocina y la arquitectura. De hecho, no soy el único que piensa así. Recomiendo el libro “What architects cook-up?”.

Existen diferentes tipos de cocina que se podrían dividir en tres grupos: Primero la cocina de “diario”, aquella que nos han enseñado nuestras madres y abuelas, y que todos en menor o mayor medida somos capaces de hacer. Después estaría la cocina de fiestas y celebraciones especiales, donde se utilizan productos más exclusivos y se hacen platos más elaborados. En tercer lugar colocaríamos la llamada “cocina de autor”, con materia prima de primerísima calidad y platos muy elaborados a los que se llega a partir de un largo proceso de reflexión e investigación.

Cocineros como Ferrán Adrià o Arzak han sido capaces, cada uno con su estilo propio, de convencer al público en general de las virtudes de la llamada “cocina de autor”. La gente ha asimilado rápidamente que una cosa es la que se hace entre los fogones de sus casas y otra bien distinta son las creaciones hechas a través de la re-interpretación e investigación. Además se ha logrado que el público acepte de buen grado entrar a ese juego propuesto y sobre todo, pagar por ello. Porque, no nos engañemos, los alimentos utilizados son muy parecidos a los que podemos encontrar en muchas de nuestras neveras, pero la diferencia es el intenso proceso intelectual que lleva al resultado final. Eso es realmente lo que se paga y encarece el producto.

Muchos arquitectos nos quejamos de la poca valoración que tiene hoy en día el trabajo que desempeñamos. En la arquitectura existe últimamente la sensación de que todo el mundo “entiende”. Cualquiera es capaz de diseñar un plano de mejor o peor manera que incluya perfectamente su bonita cocina con electrodomésticos, sus dos habitaciones muy luminosas con  armarios empotrados y su salón con un gran televisor de plasma.

El problema principal es que a los arquitectos nos falta comunicación. Estamos empeñados en comunicarnos exclusivamente con nuestro mundillo profesional, bien a través de revistas especializadas como El Croquis, A+T o AV; bien a través de premios sin ningún eco a nivel popular, o a través de charlas y seminarios enfocados exclusivamente a arquitectos o a estudiantes de arquitectura.  Se deja totalmente de lado al público en general.

Tenemos todavía mucho que  aprender del movimiento moderno, y no precisamente por la revolución en los métodos constructivos. Los arquitectos de aquella época, al igual que pasa hoy en día con Ferrán Adrià y compañía, sabían vender muy bien su producto. En los años 50 y 60 Frank Lloyd Wright o Le Corbusier eran auténticos personajes mediáticos y no era extraño ver a Frank Lloyd Wright en programas punteros de la televisión americana como “What’s my line’”. Estos arquitectos estaban en boca de todos. La gente les respetaba, y ellos contribuían a hacer entender a la opinión pública que la arquitectura de autor necesita mucho esfuerzo, un esfuerzo que claro está, se paga.

Si no se es capaz de entender esto, es mejor darse la vuelta y cocinarse un huevo frito con patatas. Que por cierto, está buenísimo, pero no será una nueva experiencia vital que te marcará de por vida. Y no lo olvidemos, un huevo frito te da de comer para unas cuantas horas. Tu casa debe durar varias generaciones.

Autor: Carlos Muriel - Colaborador de Arquitectura Crítica
Fuente: http://arquitecturaparaelpublico.blogspot.co.uk

1 plaza de la virgen entre espinas., pueblo que ha sufrido desde siempre
2 el sitio de café, pensamientos dispersos
3 antiguo convento, lugar de inicios

La voz muda de la piedra, habla con el lenguaje de inicios de un estado. Lugares comunes para el paseante, tiempo perdido entre sus muros. Semilla que germina buscando quien encuentre sus orígenes hallándose solo con la historia.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
ehuerta17@hotmail.com
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Una gota de sudor baja despacio por su mejilla, de ser maistro a velador hay  un solo paso, si se cuenta con suerte. La edad lo dicta así y cuando el cuerpo no puede más la paga tampoco continúa. Entonces llega el tiempo de jugársela, cuidando algo que no te pertenece. Pero que se convierte en hogar, arriesgando los pocos años que te quedan después de haber desgastado el físico en faenas tan duras como inacabables.

Rutina que ahora le parecería placentera, puesto que la paga alcanzaba para cerveza y mantener a la familia. Tenía su chiste, las burlas y bromas tocaban desde el aspecto hasta la forma de hablar, o algún detalle que de insignificante se volvía inmenso, con el apodo, que era una nueva fe de bautizo.

Su mirada vaga, debido a la elevada temperatura parece recuerda esos tiempos, desde su silla de hule dándole la cara al sol. Su aprendizaje fue lento, no se llevaba bien con su primer residente, que lo forzaba a las más dificultosas tareas. Seguramente  aún recuerda al Arq. Piña. Era tan solo unos años mayor que él, pero con un papel que hacia su sueldo una fortuna para el entonces aprendiz con tan solo 18 años de edad y una novia embarazada.

Sin embargo todo cambio con la llegada el Inge Gorostiza como él lo llamaba con un  profundo respeto en su voz cada que lo mencionaba, tal vez porque ese sí que hizo cambios, corrió a los flojos y enderezo la nave, hizo purga, según lo comentaban los demás con nerviosismo de no hacer su trabajo bien.. Y Piñita, pues Piñita se inclinaba a la altura de los zapatos del Inge. La falta de callo y carácter, no de conocimientos, en su modo de ver la vida, ya con algo de experiencia entonces. Fue  cuando ya empezaba a subir peldaños, si así se le puede llamar en el campo de los trabajadores de la construcción.

Época de su vida cuando realmente adquirió experiencia. Como se debe: haciendo las cosas. Incluso pudo fincar por sí mismo su casa. En obra negra duro esta tres años, pero el sueldo se iba en la nueva criatura, hasta los humildes aspiran lo mejor para sus hijos pensaba.
 También  aprendió que hay que comer bien aunque sea comida de pobre, para poder rendir todo el día. Nunca inhalo, con su cerveza era más que suficiente, además del lonche abundante que amorosamente le preparaba su mujer.

Tal vez han pasado muchos años pero aún recuerda cómo se fue cada año,  sobre todo la primera vez que se atrevió a corregir a un arquitecto, el primer trabajo que le encargaron y su primera obra como maistro.
Lo saca de su marasmo el nuevo arquitecto que llega y le pregunta cómo va todo, y si estuvo tranquila la noche. Sin fijarse mucho en él, claro está. Pues es su puesto el que le obliga a hacer esas preguntas y aparentar algo de interés. Entonces fue cuando realizo le señalo: oiga arquitecto pues me da pena, pero me fije que la casa tiene unos pocos centímetros descuadrados, que caray que ya está terminada.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
ehuerta17@hotmail.com
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Mesas al aire libre, apenas otro cliente de media tarde. Garabateando en la servilleta un pequeño trazo, incomprensible apenas, un embrión de lo que será. Pluma de tinta china, regalo simbólico de inicios de carrera. Y un cuaderno desgastado de hojas amarillas.

 La gente caminando atrás, pasan conversando o presurosos a la escuela cercana, hasta eso tiene un pasado. Haber cursado ahí un par de años un idioma que simboliza poder pero que en realidad viene de mucho antes. Ese pasado parece parte otra vida.  Aunque en esencia es lo mismo, en profundidad y visión cambian las cosas. Una sonrisa sin añoranza, lejana también, lo demuestra. Si se vive del presente se encuentra en el pasado, y se esclarece el futuro.

Otro trazo en una nueva servilleta, bajo la mirada de la mesera llenando la taza con un café humeante y que apenas se disfruta desde que es rebajado. Todo esto en una tranquilidad lograda por la concentración. Aunque el ruido del tráfico parecería hacerlo imposible.

Es parar el tiempo con un café y una hoja arrugada, envolverse en pensamientos y reflexiones. En medio de todo imaginar conceptos y posibilidades. Las mesas se han quedado vacías  la idea está completa, y una servilleta de testigo con un trazo se vuelve recordatorio e inicio de lo que vendrá. Unos pequeños trazos abren puertas hacia un proyecto, real y concreto desde que existe en alguna parte esperando por ser descubierto.

El café ha terminado, el ejercicio intelectual también. La gente sigue pasando unirse a la multitud es volver a lo cotidiano, sobre la mesa unos cuantos pesos por el café. Precio mínimo por lo logrado.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
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Encontrar el instante, detener el tiempo. Capturar el ambiente o simplemente mostrar una situación por medio de la fotografía. Un recurso al alcance de cualquiera por el medio digital, y normalmente lo que se busca es resguardar un pedazo de vida que se va.

Cuando todo es movimiento y cambio, se siente la necesidad de sentirse propietario de momentos personales. La muerte y la distancia separan, un pedazo de papel impreso tiene la magia de quitar de en medio situaciones de vida para recordar situaciones específicas. Sentimientos personales y vínculos que estarán ahí cuando la memoria falle o necesite un empujón.

 El fotografiar algo también puede llevar a la expresión, a intentar captar una forma de vida, una situación social, realizar una interpretación de la realidad en la que se vive, una forma de ver lo que está alrededor y del cual se forma parte. Pero siendo observador y ejecutante por medio de capturar imágenes de lo que se intentara mostrar para ser interpretado, esta vez se recrea una sensación  tratando de llevar a la reflexión. Son emociones que motivan la inteligencia.

Se vuelve interesante cuando un medio de guardar momentos fugaces, es utilizado para fotografiar historia de siglos o ideas vueltas realidad, esto se torna posible al tomar por medio de la cámara una expresión arquitectónica. Cada detalle capturado tiene su antecedente, su porque de existir. Cada perspectiva  enseña un pedazo del arte arquitectónico del  lugar. En su conjunto se logra una recreación del sitio para su análisis.
La profundidad del lugar proviene de conceptos que se convierten en algo concreto, arte mostrando arte, tomas de lugares específicos plasmando lugares pasados por alto por el visitante común. Y tal vez en este caso se daba terminar con una fotografía precisamente de las personas que llegan al lugar, dependiendo su uso y función, siendo finalmente arte creado por hombres para hombres.
 
Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
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La madrugada, un cielo nublado de noviembre dice que lloverá. El ligero frio calma la emoción de empezar. Y un cigarro hace recordar una antigua costumbre, solo que ahora es sin apuro, se consume lento y se vuelve un placer recién descubierto.

Imágenes que recorren la cabeza, como una película cuadro por cuadro. Aunque estas pasan rápidamente, cada color, cada detalle, permanece. Es una idea formándose, debe ser como un pintor crea un cuadro, dejando algunos detalles sin pensar, para que se resuelvan en el trayecto, dejando la emoción de la sorpresa de encontrarse con ellos para sonreir al tenerlos enfrente.

Juguetear con el portaminas, hace volver años atrás, cuando fue cambiado por los lápices, buscando resolver asi detalles de fineza. Intento burdo ante la inexperiencia, pero se relaciona con la vivencia por la lección que se entiende como que toda necesidad anda en busca de una respuesta.

La idea de que el momento no se decide, aunque esta ahí, para a veces en un descuido voltear y se reconocerse como alguien familiar que nunca se saludo. Cobra sentido.

 Desaparece la ansiedad, aparece un cariño distinto, ya no hay prisa ni sueño a pesar de la hora. Las ganas serenas de empezar a trazar línea por línea todos los espacios imaginados, y formar un mapa para interpretarse, no disminuyen si es  proyecto pequeño apenas. Después de todo el resultado de ser un nuevo principio es la sensación indefinible, y mejor aun que no se pueda explicar.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
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Estar afuera en la lluvia, mojarse por completo. Información a manos llenas, el resultado: enterarse de todo, saber poco. En contraparte, al encontrase identificado con un autor inicia la búsqueda de sus cercanías con otros autores, su propuesta y postulados te llevan a otros, su tiempo a comprenderlo. Antes, cuando se leía libros con otra finalidad, el recuerdo de encontrarse un viejo libro encuadernado, paginas amarillas, iba asociado al olor del aprendizaje de toda una vida. La aventura era descubrir lo que el dueño de las letras que llenaban las páginas tenia para mostrar, por decir y el estilo con que se formaba un todo. Esto se volvía una sociedad con el, íntima y genuina.

La actual versión, internet. Páginas virtuales que en su mayoría nos muestran información parcial. A pesar de la evolución que ha tenido ese otro mundo que es parte ya de las distintas formas de expresión y comunicación, cumple al encontrar una pagina que nos interese y sirva. Ante la segura indecisión de lo que habremos de escoger como platillo del buffet de opciones que aparecen en el buscador, indecisión. En la información se encuentra lo enriquecedor del descubrimiento de opiniones.

Ante lo anterior la ventaja y belleza de la arquitectura son las imágenes que muestran algo que diez páginas no explican, su lenguaje es universal. Esto proviene de la formación, el estudio de la historia y la teoría, el aprender a interpretar.

Siendo complemento de la exploración en la amplitud de campos de la arquitectura, esta es una incógnita, con respuestas tan diversas como los modos en que se emprende.

El ejercicio de aplicar conocimientos y aprender a tener voz propia entre la multitud de ideas y posturas, es cuestión tan vital como será después el número que tendrá el cheque por el pago de los servicios prestados. Pero principia con un saber sin remuneración, la satisfacción sobre la mesa, el valor de tomarla se aprende con la intención.

Ciertamente esta el escuchar cuando se debe hacer, dialogar cuando toca así, aprender, y la motivación que conduce a eso: forma y fondo. El ejercicio intelectual de jugar con lo que captamos, es educarse adicionalmente durante el largo de una infancia, que es la carrera.

Todo esto va definiendo el estilo y originalidad de lo que se proyectara o diseñara en su caso. No aparecerán las cosas porque si. Ni aparecerá una onza en algún parque para ser recogida. No hay nada nuevo, la tecnología dará la manera de llevar a cabo lo inimaginable, pero la magia es otra, proviene de la experiencia acumulada, que forja el talento.

Calatrava hizo un ejercicio parecido, influenciado por Gaudí, mirando al pasado comprendió el concepto de la naturaleza y lo aplico con conceptos abstractos como la rapidez y el movimiento, ambos los logra transmitir en su obra. Principal indicador del arte, expresión. Todo con tecnología y materiales al alcance en épocas distintas.

El saberse poseedor de las herramientas para realizar lo anhelado y la independencia para hacerlo, es lo que no se incluye en una carta de presentación. Al nivel que sea, la decisión de tener una personalidad y aprender a hablar representando lo propuesto, me parece que inicia como cazar a solas, para al estar frente a frente con la presa descubrir la belleza del animal. Y darse de lo necesario para llegar a ese instante, que aunque efímero, lo suficientemente valioso para justificar el esfuerzo, y perdurable, en cuanto a llegar al último instante con los pasos seguidos, en la memoria.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
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Indicios de vida en las fotos de su propiedad, ahora de quien las haga suyas,  que se encuentran enmarcadas en la pared. Ante la presentación solemne contrasta su hablar pausado por la edad y su sonrisa franca, su mirada aun con brillo indica la inteligencia que estuvo detrás de las tomas. Su sensibilidad para encerrar en el tiempo momentos que ni su intuición adivino esclarecerían modos de vida en un futuro.

Mientras recorre foto por foto busca en su memoria como explicar cada momento, aunque lo valioso es oír su voz y su pensamiento, aun claro. Pero cada una de las fotografías habla por si sola. Y en conjunto muestran una historia como si cada una de ellas fuera apenas una pagina, una sola hora en el fluir de la vida, que aparece estática en las imágenes.

Al terminar de hablar le sigue el brindis en la parte superior del convento, entre exposiciones de cuadros que muestran esa otra historia de México, la oficial, la que cuentan los libros.

Cerca la capilla, que desde la puerta de entrada adornada en el dintel con arte imitando lo europeo. Después de todo enfrente esta la capilla de Aránzazu, Nombrada así por la virgen encontrada entre espinas en alguna parte de España. Ahí este otro elemento de la esencia del país, la fe católica. En un país sumamente devoto que encuentra así una manera de tener fuerza.

Todo reunido en un solo lugar: figuras históricas que son símbolos patrios, historia de su pueblo que es anónimo pero reconocible y la fe. Mientras las conversaciones se llevan a cabo no lejos de ahí. En los remodelados claustros que ahora son antesala de las salas del museo. Entre canapés y copas de vino tinto se habla del pasado siendo un sitio restaurado para guardar huellas que se borrarían de otra manera con el paso del tiempo.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
ehuerta17@hotmail.com
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Ver Historia en Piedra parte 1 
Ver Historia en Piedra parte 2

Hay distintos elementos innatos en la forma de desarrollar un proyecto, de realizarlo y llevarlo a buen fin. Más si se trata del impulso inicial, tiene todo que ver con la creatividad. Eso que nos lleva a imaginar, a soñar lo que pareciera imposible. Detenida muchas veces por limitantes aparentemente insalvables encuentra la manera de salir por distintos cauces.

A lo largo de la historia el hombre se ha sobrepuesto a obstáculos económicos, por medio de la búsqueda de formas de expresión. Es claro, lo necesario del obtener técnica y método, así como el principal aliado para respaldar y moldear ese motor creativo: el conocimiento. Pero una vez obtenido el fondo, la adecuada expresión se obtiene educando las herramientas con las que se cuenta.

El logro principal es la liberación de ideas y convertirlas en obras y situaciones concretas, de ahí se deriva un placer intelectual y emocional. Se aprende a jugar con ideas, conceptos y simulaciones de lo pretendido.

La profundidad siendo cosa seria puede venir en forma lúdica, dependiendo del carácter y el asunto que se trata. La innovación en especial en la Arquitectura viene del estudio del momento que se vive, las respuestas a interrogantes profesionales llegan de lo conocido, pero también aparecen soluciones que provienen de aquello que aprendemos inconscientemente, en ocasiones los instintos intervienen, dando su aporte que también se traduce en lo creado.

Valiosamente, una sensación única  la produce la música, nos introduce a un ánimo y logra un ambiente propicio. Conduce a otro mundo, llevando de la mano al oyente a un lugar abstracto determinado, en una exposición de arte por ejemplo. El momento en que fue creada puede ser trascendido por la calidad en la ejecución y volverse. Clásica Pero aun la música más actual nos habla de maneras de pensar, de emociones o temas que más allá de identificarse, se debe buscar comprender. Aunque también es un soltar  la mente a través de la creación del autor, que seguramente disfruto al hacer su trabajo.

Las situaciones que plantea un intérprete, con su estética, ritmo y tono, pueden servir para comprender el mundo que nos rodea de una manera general, la calidad así como el estilo o género se decide de manera personal, pero si abrimos la puerta a todas las posibilidades la elección será más acertada.

Después de todo cada tipo de música servirá seguramente para realizar una actividad en el trabajo de creación, que cada quien se propone llevar a cabo. Destapando el contenido de ideas que solo necesitan un empujón para salir, y lograr un buen diseño.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
ehuerta17@hotmail.com
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Para festejar (?) el Día del Arquitecto Argentino (de verdad saludos a todos los que son y los que serán) trascribo un buen post de JChang para su blog La Sociedad de los Arquitectos Muertos:

Como arquitectos seremos paranoicos o psicoticos...???????
No es tan cruel como se escucha, la psicosis solo es un estado mental descrito como una pérdida de contacto con la realidad, jajjaja les parece conocido o no?, bueno si el termino utilizado en la Psicología es este, creo que la arquitectura como otras artes (no ciencias) pueden provocarte estos delirios e ilusiones frecuentes.

Desde cuando puedes dormir sin pensar en como fregados solucionar un detalle que es tan pequeño que no lo verán nunca, o cuando te encuentras en este letargo refrescante, te tienes que levantar por que se te ocurre una idea, creo que los arquitectos somos psicoticos.

Somos tan especiales que no podíamos quedarnos con una sola enfermedad!!! asi como psicoticos también somo paranoicos.


Según la psiquiatría la paranoia la paranoia se manifiesta igualmente en los delirios por celos, en el delirio erotomaníaco, el delirio somático, etc. Es un trastorno de tipo crónico, con mayor o menor virulencia ocasional, que se presenta mayormente en individuos de personalidad orgullosa, ególatra y desconfiada.

Y no es nada mas que los factores desencadenantes de esta enfermedad se encuentran muy activos en individuos que presentan un acusado narcisismo y que se han visto expuestos a serias frustraciones, hallándose consecuentemente dotados de una baja autoestima, quien en arquitectura no tiene fuertes frustraciones o luego de una critica quedar con bajo autoestima.

En realidad la medida de estas enfermedades se aumenta mientras mas famoso te volves, si no me creen estos son algunos ejemplos:

Le Corbusier con el modulor....


Veamos, cuando Le Corbu hizo el modulor no se le ocurrió que los chinos miden como 1.40 metros, los alemanes 2.30 metros y nosotros como 1.60 metros, osea, no sirve de ni mierda el modulor... entonces tengo que vivir en una casa o trabajar en una oficina que esta mal en escala por que la arquitectura internacional que los arquitecto usaban en estos años era universal... además alguien que use esos lentes tiene que estar LOCO.

Les juro que no es nada en contra de las obras de estos grandes arquitectos, pero afrontemos que una casa hecha de vidrio de piso a cielo, no es de alguien que piense en los demás, solo imagínate que no podrías hacer nada en esa casa sin que los vecinos te miren jajaja interesante si fueras exhibicionista... ok pero me estoy saliendo del tema. SOMOS PARANOICOS Y PSICOPATAS, todo gracias a la universidad, te hace pedazos moralmente y tomas medidas auto destructivas luego de 5 años de dolor en nuestro ego.

MALDICIÓN SOMOS UNOS LOCOS.... nos escondemos en nuestra creatividad pero todo eso no es mas que una locura inducida por otros mas locos que nosotros y que idolatran a otros mas locos que ellos... estamos perdidos.

Dedicado a Carmen Berrueta, con todas sus letras y los sentimientos.
 
En la parte superior del museo se encuentra una vieja lapida en honor de uno de ellos, caído por lo que los conquistadores decidieron nombrar bajo la misma denominación.

Al llegar encuentro gente reunida para la ignauración del día, muestra fotográfica en intento por conservar un poco la historia mediante la recolección de imágenes de antiguos fotógrafos empíricos, cuando la cámara era de rollo y las ganas de retratar eran simples deseo personal.

Mientras tanto entro a la capilla, poco queda de los antiguos retablos, símbolo de fe y caridad de las viejas familias de la ciudad, que deseaban hacer patente su devoción. Tal vez las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Solo que la iglesia ya no es la principal forma de hacerse presente.

La capilla orientada hacia el oriente según las creencias de la orden. Muestras de la última restauración me hacen imaginar la vida y significado de entonces que se intenta mantener, y se vuelve cómplice del presente, intentos desesperados por mostrar a las generaciones actuales parte de sus raíces, más allá de la fe que se profese. La arquitectura que evoluciono de un simple techo de madera hacia cantera, se vuelve aliado en libertad de la historia.
                                     
Se oye el murmullo de la gente la exposición esta por empezar y seguramente los fotógrafos de algún diario harán eco del evento, en un ochavo de página, los eventos sociales ocupan el interés de la gente según la sociedad actual lo ha decidido.

Veo de cerca al fotógrafo y sus arrugas que muestran una época pasada.


Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
ehuerta17@hotmail.com

Dedicado "en exclusiva".


El café es bueno, la cajetilla esta por empezar. Relegados al área de fumar - normas de modernidad, en un sitio por donde no pasa el tiempo- se habla de temas tradicionales con la sabiduría de los años. Pasan mujeres bellas, arregladas para alguna ocasión importante, rumbo al viejo salón superior. Es la casa más antigua del estado, convertida en restaurante, enclavada en el centro de la ciudad. Zona afectada por la migración hacia la modernidad, hacia la disculpa del olvido de las raíces que solo la arquitectura muestra ya.

Después de todo ahí esta la iglesia barroca a solo unas cuadras de la que fue el principal jardín de una ciudad que no los tiene mas. Con su ornamentación saturada noshabla de un estilo que vino de un continente viejo ya, cuando conquisto al ahora país. Un choque de culturas para que naciera de una nueva combinación, una raza que todavía se busca a si misma.

Tal vez la gente que va a admirar la recién iluminada catedral, este interesada en conservar un patrimonio, que se desvanece en la memoria, no por falta de un papel. Pero esa iluminación escénica también viene del otro lado del océano idea de armonizar los recursos técnicos de los avances actuales, con lo que se construyo para civilizar lo indomable.

Las campanadas se oyen con la puntualidad de toda una historia, la que voy a visitar en un lugar cercano, convento convertido en museo. Cargado del simbolismo de los rimeros en traer la fe a los habitantes iniciales, los mismos que ahora atesoran arte plástica que se uso para representar su fe, la misma que debieron tener los primeros misioneros que llegaron llevada al extremo de la valentía.

Autor: Emanuel Huerta - Colaborador de Arquitectura Crítica
ehuerta17@hotmail.com

Un antiguo chiste o cuento dice:

"Un hombre adulto reposaba plácido bajo un árbol al costado de un camino y antes de un extenso campo virgen. La tranquilidad del lugar se ve interrumpida por la llegada de un automóvil último modelo importado, del que baja otro hombre y con cierto tono extranjero dice: ¿señor, de quién es todo este campo? – Mío señor, responde el primero casi sin inmutarse. A lo que el extranjero entrando con gestos ansiosos le comenta - ¡pero no puedo creer que teniendo tanto terreno no obtenga provecho de él!

-¿Y para qué?

- Para obtener ganancias, podría estar sembrando todo tipo de vegetales y teniendo animales.

-¿Y para qué? –vuelve a decir el primero.

-¿Cómo que para qué? - grita el visitante – de esta manera puede obtener muchos ingresos con la producción de materia prima y hasta podría poner en tanto lugar alguna pequeña industria para añadirle valor.

¿Y para qué? – vuelve a decir el campesino.

-¡Señor! De esa manera podría ser rico y así descansar el resto de su vida tranquilo.

-¿Y qué cree que estoy haciendo ahora?”

¿Por qué en la formación no se nos plantea estos temas hasta llegados un nivel muy avanzado, si es que uno tiene la suerte de cursar en cátedras donde se aborda el tema de la arquitectura generada por medios alternativos? La ignorancia en este sentido forma parte de la transferencia, es decir, se inculca implícitamente las reglas determinadas por el mercado inmobiliario, por el capitalismo. Parecieran haber sólo dos caminos para realizar arquitectura y urbanismo: el del capital o inversionista privado y el solventado por el estado en base a (a veces) necesidades.

Esta observación no pretende ser un manifiesto de contras políticas sobre la superproducción sino una simple mirada para abrir la cabeza. Vas más allá de las posturas ideológicas, se intenta tener una visión global (no globalizada) del tema. Ustedes lectores, sabrán obtener sus conclusiones.

Próximamente voy a desarrollar el tema de la arquitectura y diseño participativo, una tendencia que cobra vigencia y fuerza desde algunos sectores. ¿Acaso otro camino posible?

NB

En la fecha de hoy se celebra en Argentina el día del Arquitecto. A continuación la historia de esta celebración, que alguna vez fue internacional. Feliz día colegas.

"A partir de 1949 se celebró el Día del Arquitecto el 8 de noviembre, en coincidencia con el Día Internacional del Urbanismo, por iniciativa del ingeniero argentino Carlos María de la Paolera, (Integrante del Instituto Superior de Urbanismo de la Ciudad de Buenos Aires), conmemorando la última reunión del Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (C.I.A.M.), realizado en Atenas en 1933

En 1985 la Unión Internacional de Arquitectos (U.I.A) dispuso establecer el 1 de julio como Día Internacional de la Arquitectura, recordando así la fecha de creación de esta entidad, realizada en Suiza en 1949.

Pero, en 1996, una nueva asamblea de la UIA decidió trasladar el festejo del Día Internacional de la Arquitectura al primer día del mes de Octubre, con el objeto de hacerla coincidir con el Día Internacional del Hábitat, intentando con ello, fortalecer la responsabilidad de los arquitectos, en la construcción de ciudades y comunidades más saludables. En octubre quedó establecido entonces, el Día Internacional de la Arquitectura y el Hábitat Humano.

No obstante este cambio a nivel internacional, la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA) decidió mantener en nuestro país, el Día del Arquitecto Argentino el 1 de Julio, por hallarse ya enraizado en nuestro calendario festivo."

Fuente: revista arquitextos nº 92

Tocó el timbre sin entusiasmo pero con la secreta esperanza de que, por esa vez, al menos, las cosas fueran distintas. No podía ser que el día prosiguiera tan absurdamente idéntico: "¡Ya le dije que nada, que no quiero nada! ¡ Lárguese!"; que ni la tarde acabara bien: "¡Pase usted! ¡No faltaba más! ¡Tanta falta que nos hacía algo así! Pero siéntese, hombre, no se quede ahí. ¡Vaya, por Dios, con lo cansado que se ve!" Ojalá el haber pulsado tres veces el timbre cambiara su suerte. Algunos recomendaban hacerlo para que la gente abriera de buen humor. Ojalá... Le vino a la mente una de esas historias de mala suerte y de cómo ésta terminó cuando la víctima le cortó la cola a un gato negro la medianoche de un viernesanto. Sonría. Si en verdad resultara. Todo es cuestión de fe, de decir, por ejemplo: "Hago esto para que acabe mi mala suelte." Sin embargo, lo del timbre no iba a servir. Estaba seguro. Porque algo -quizá el día nublado o la sensación de soledad y frío que 1a noche anterior lo mantuvo despierto hasta muy tarde?, lo inducía al pesimismo, a suponer que nada sería halagüeño, que nuevamente una mujeruca desgreñada y roñosa 1o mandaría al demonio. Eso en el mejor de los casos; en el peor, salía una bestia con trazas de insomne o de alcohólico y... Estaba convencido de que no sería de otro modo, así el día se prolongase por siglos y visitara todas las casas de todas las calles de todas las ciudades de la Tierra. No obstante, una especie de hastío o de anhelo lo impelía a insistir, a seguir llamando, aunque dentro de sí comenzaban a crecer el fracaso y ese extraño júbilo de la desilusión, tan intenso como el de la alegría y quizá más legítimo.

Volvió a tocar y de nuevo el sonido del timbre horadó las profundidades de la casa. Ahora comenzarían los carraspeos, los roces de pies, los "ya voy" y, finalmente, escucharía el chasquido de la cerradura, pero la llamada no provocó ninguna reacción en la vivienda. Seguramente su inquilina era alguna anciana solitaria, dueña de varios gateas, de maceteros con dalias y orquídeas, y tal vez de un perico; también podía ser habitada por algún excéntrico, enemigo de coloquios y visitas. Pero, entonces, ¿para qué el timbre?

El mutismo de la casa fue lo último que esperó Podía aceptar el mal tiempo, el trajín, las injurias, etcétera (en cierto modo, eso era parte del oficio), pero que hasta las casas lo desdeñaran era el colmo del la humillación. Eso estaba más allá del infortunio, de toda tolerancia, de la propia dignidad. El día no podía terminar de esa manera; en un silencio húmedo y escandalosamente neutro. Era preciso insistir hasta que alguien saliera a mar darlo a la perra que lo parió. O podía ser a la gallina o a la zorra; no importaba. Pero, por lo menos, eso sería un testimonio de vida, de gente: un instante de comunicación y compañía bajo la lluvia.

Por tercera vez pulsó el timbre, aunque virtualmente desinteresado de todo propósito comercial. Porque ya 1o importante no era vender, sino que abrieran; eso era 1o único que realmente importaba. No vender; no mostrar; no discutir. Todo eso era superfluo. Lo esencial era que abrieran, así fuese para gritarle: "No joda y váyase al carajo!", o cualquier cosa que lo rescatara de esa calle mojada, de esa tarde podrida y gris perdiéndose hacia arriba y detrás de las casas, en los desagües, en la boca y en los pasos de ese hombre que sostenía un gran paraguas negro; algo que, aunque fuese fugazmente, lo incorporase al verdadero mundo de los hombres. Eso era. Algo que lo aliviara de esa sensación de muerte que, a lo largo de años, había ido espesándose dentro de sí. Tocó, volvió a tocar, pero nada. Más bien, con cada timbrazo, sintió aumentar el silencio; casi lo sentía fluir por debajo de la puerta.

Pensó que lo mejor era prescindir del timbre y llamar directamente a la puerta. Sus puños golpearon, una y otra vez, contra la madera, mas todo siguió igual. Entonces un rencor oscuro comenzó a formarle una bola en el estómago. ¡ Ya verán si abren o no! Puso a un lado su maletín con muestras de cosméticos y detergentes. ¡ Abran infelices cabrones! ¡Abran, desgraciados! ¡Abran! Y continuó golpeando pateando hasta que los vecinos acudieron, alarmados, y lo sujetaron mientras llegaba la policía.

Luego declararon que, en verdad, les sorprendía mucho que el vendedor hubiera llamado a su propia puerta en esa forma. En años de vivir allí, jamás había observado una conducta tan desusada. Pero lo más sorprendente, agregaron era el hecho de que hubiese llamado, porque el vendedor era soltero y siempre habla vivido solo. Absolutamente solo.

Dimas Lidio Pitty: Estudió en la Universidad de Panamá y en Santiago de Chile, y residió en México, como exiliado político durante algunos años en la década del 70. Luego actuó de corresponsal en Panamá y Centroamérica de un diario mexicano.
Reconocido por la crítica como poeta egregio, premiado en 1979, ha sido, sin embargo, en la narrativa donde ha logrado sus mayores triunfos.

Fuente: Q-entos

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